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El buscador Google rinde homenaje hoy por su cumpleaños al Dr. Wu Lien-teh creador de la mascarilla como recursos para enfrentar epdimecias y enfermedades 

EL COVID VINO DE CHINA Y LA MASCARILLA TAMBIÉN

Un homenaje al Dr. Wu-Lien-teh padre del cubrebocas y de la medicina sanitaria mundial

Publicado: 2021-03-10

Así como en la historia de las guerras en el mundo, la bomba atómica marcó un antes y después, en la guerra sanitaria que estamos librando contra la pandemia del COVID – 19, la mascarilla o cubrebocas representó todo un hito en la lucha sanitaria mundial, gracias a este objeto se salvaron millones de vidas, y a pesar de su trascendental utilidad, en la actualidad es materia de discusiones o polémicas sobre usarlas o no; también implica una gran historia prácticamente desconocida sobre este implemento médico y su gran protagonista: el Dr. Wu-Lien-teh, el primer médico que utilizó la mascarilla para luchar contra una pandemia, que nació un día como hoy, 10 de marzo en 1879, en la provincia malaya de Penang.

Historia de la mascarilla

La mascarilla que conocemos, un objeto que en la actualidad ya hemos convertido en un objeto de uso cotidiano (hasta que toda la población se haya vacunado o, mejor dicho, hasta la próxima pandemia) tiene una interesante historia detrás, llena de incertidumbres, experimentos y lo más importante, vidas salvadas.

El PICO DE PÁJARO fue la primera mascarilla en la historia sanitaria de la humanidad en ser utilizada contra una epidemia. Se sabe que inventada durante la epidemia de peste en Europa durante el siglo XIV (se desconoce a su creador), consistía en una máscara utilizada por los médicos que trataron la enfermedad de la peste bubónica. Estaban diseñadas con dos orificios en su interior en los que se podía colocar incienso para poder soportar los malos olores.

Lo que llamó la atención, además de su apariencia algo siniestra, fue la creencia de la época que, al proteger del mal olor, se protegía del contagio, nada más anti sanitario y anticientífico. Sin embargo, su uso fue muy popular y se mantuvo durante cientos de años, como así se registra en libros y se recrea en la literatura, cine y teatro.

La primera mascarilla en la historia de la humanidad se estrenó en la época de la peste negra en Europa, siglo XIV. Imagen: https://canalhistoria.es/blog/breve-historia-de-la-mascarilla/

La mascarilla del Dr. Wu

Fue hasta 1897, en que los médicos empezaron a utilizar una suerte de mascarillas, con el fin de no protegerse del mal olor como medio de contagio, sino de evitar esparcir gotas al toser o estornudar durante las intervenciones o atención a los pacientes. De hecho, es el objetivo de las actuales mascarillas quirúrgicas y ahora de uso público y universal.

Con la pandemia de la mal llamada gripe “española” (su origen posiblemente fue en Francia o EE. UU.) entre 1918 y 1920, se universalizó el uso de las mascarillas protectoras y se comenzaron a utilizar por la población como forma de protección de la enfermedad. Y eso fue gracias a que unos años antes el Dr. Wu Lien-teh inventó una mascarilla y le dio uso para contener la gran plaga de Manchuria (norte de China), epidemia que tuvo una brutal tasa de mortalidad del 100% en solo 48 horas.

Wu Lien-teh quien fue el primer asiático graduado como médico en la prestigiosa universidad de Cambridge y además gozaba ya de un gran prestigio, fue convocado para viajar a China y combatir la terrible epidemia. Él no dudo en hacerlo. Ya en el epicentro de la pandemia, el Dr. Lien-teh luego de realizar una autopsia pudo comprender que la enfermedad no se transmitía por las pulgas (como se creía hasta entonces), sino por el aire.

El Dr. Wu Lien-teh fue el primer asiático en obtener el título de médico en la prestigiosa universidad inglesa de Cambridge. Fuente: https://canalhistoria.es/blog/breve-historia-de-la-mascarilla/

A partir de las mascarillas quirúrgicas que ya existían en Europa, las mejoró agregándoles más capas de material a modo de filtro. Esto supuso un gran avance. Tras esta mejora, otros médicos de la zona comenzaron a desarrollar sus propias mascarillas, pero finalmente la de Lien-teh destacó como la que protegía mejor de las bacterias en pruebas empíricas. Además, era económica y sus materiales fáciles de conseguir, por lo que la producción en masa se disparó. Tras esto, y a través de la prensa, la mascarilla se hizo popular en Europa y el resto del mundo y su producción se disparó. Los médicos empezaron a utilizarla, también los soldados e incluso la gente de a pie y se convirtieron en un símbolo del avance científico.

Cuando en 1917 llegó la «gripe española», la mascarilla de Wu era mundialmente reconocida, y ayudó a mitigar en gran medida la propagación de la enfermedad, cuyos números fueron aun así terribles.

Gracias al Dr. Wu Lien-teh quien años antes fue el primero en el mundo en utilizar la mascarilla para uso médico, en 1918 durante la gripe "española"  fue decisivo para enfrentar la pandemia, como lo es hoy también. Foto: https://herlessalvarez.lamula.pe/editor/create-column/#

Dr. Wu, padre de la salud pública

Wu creó hospitales especiales para pacientes infectados, estaciones de cuarentena, bloqueos para controlar el movimiento de la población y de los transportes y equipos de vigilancia para visitar hogares en busca de nuevos casos. Pero, su revolucionaria idea fue diseñar y fabricar una mascarilla quirúrgica especial a base de algodón y gasa, a la que añadió varias capas de tela para filtrar las inhalaciones, un producto que aconsejó que llevase toda la población para evitar los contagios.

Otro hecho que cambió la actuación contra la pandemia ocurrió cuando el doctor Wu vio un cementerio con miles de ataúdes y cadáveres de víctimas de la pandemia. Entonces, comprendió que los muertos en el gélido invierno servirían de incubadora para el bacilo de la peste, así que se propuso retirar los cadáveres y ataúdes sin sepultar mediante la cremación masiva, un acto estrictamente prohibido por la ley y que equivalía a un sacrilegio según la tradición popular.

Sin embargo, el doctor supo convencer a las autoridades y el 30 de enero de 1911 se incineraron 3.000 cadáveres y ataúdes. Esa actuación redujo el número de muertos por la epidemia y el 1 de marzo de 1911 no se contabilizaron nuevos contagios.

Tras el éxito en la lucha contra la epidemia, conocida como la peste de Manchuria, Wu sugirió al Gobierno de Pekín que convocara una conferencia internacional para revisar y evaluar las medidas tomadas y documentar las experiencias, de modo que se pudieran redactar recomendaciones en caso de que se repitiera. Científicos y epidemiólogos de renombre de 11 países, incluido Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Rusia y Francia participaron en una conferencia presidida por el doctor de origen chino. Las deliberaciones finales se publicaron como el Informe de la Conferencia Internacional de la Plaga, 1911, y en la actualidad son de estudio obligatorio en epidemiología.

Durante las siguientes dos décadas, Wu permaneció a la vanguardia de la prevención de epidemias en su país. Fue director médico del Servicio de Prevención en el Norte de Manchuria, que más tarde se convirtió en el centro de investigación de la peste más importante del mundo. Su perseverancia fue recompensada cuando logró erradicar la reaparición de la peste en 1921 y de la epidemia de malaria de 1919.

También dedicó gran parte de su tiempo y esfuerzo a establecer hospitales, centros de investigación y facultades de medicina en Harbin, Nanking y Pekín. Fundó la Sociedad Médica China y muchos otros organismos profesionales en el país. En 1931 se trasladó a Shanghái después de que Japón lanzara su ataque a China. Fue arrestado por los japoneses por sospecha de espionaje y solo fue liberado después de la intervención de las autoridades británicas.

Durante su estancia en Shanghái, el doctor Wu dedicó su tiempo a la creación del Sistema Nacional de Cuarentena. En 1935 se convirtió en el primer asiático candidato al Premio Nobel de Medicina por su trabajo para controlar la peste bubónica.

El doctor Wu Lien-teh falleció tras sufrir un derrame cerebral el 20 de enero de 1960. Tenía 81 años y hacía una semana que había regresado a su nuevo hogar en Penang.

Su muerte fue llorada por la comunidad médica internacional, pero su legado perdura. En 2008, el Hospital Dr. Wu Lien-Teh Memorial y una escuela también con su nombre se construyeron en la ciudad que salvó de la pandemia, Harbin. Numerosas estatuas de bronce en la Universidad Médica de Harbin y en el Hospital Universitario de Pekín homenajean también al impulsor del Servicio de Salud Pública de China y al padre de la medicina moderna en el gigante asiático.

La mejor forma de reconocer a médicos como el Dr. Wu Lien-teh que gracias a él tenemos hoy la mascarilla como una forma efectiva de protección y contención de la pandemia es hacerlo de la siguiente manera:

• Asegurarnos del debido ajuste y cobertura de la mascarilla sobre nariz y boca. Un sellado deficiente puede conducir a fugas de aire, disminuyendo la efectividad del respirador.

• Retirar la mascarilla cuidadosamente y deséchala en la basura luego de un uso.

• Lavar las manos después de manejar o tocar la mascarilla.

• Y siempre cumplir con las medidas preventivas como son evitar las 4C: lugares Concurridos, espacios Cerrados, encuentros Cercanos y exposición Continua.


Escrito por

Herless Alvarez Bazán

Periodista de ciencia y política. Runner de caminos nuevos o no transitados


Publicado en

ConCIENCIA

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