#CómoSalimosDeEsta

Urge el entendimiento entre científicos y políticos. Imagen: https://cienciaenelparlamento.org/

¿Por qué en el Perú gobernantes, congresistas, políticos y científicos no se entienden?

De la frase bonita, tendencia o hashtag #SinCienciaNoHayFuturo aún hay un gran trecho para que sea realidad

Publicado: 2021-01-31

Si bien la pandemia desnudó completamente todas nuestras precariedades y a todo nivel, en particular la falta de interés y abandono de la situación de la ciencia en el Perú no fue evidente solo con el CORONAVIRUS, sino que es un tema que tiene décadas en el país.

Llevamos años en el Perú donde los gobiernos deciden sobre la base de paros, tomas de carreteras, popularidad de encuestas. Los planes de gobierno de los políticos en campaña se basan en ideas genéricas o solo promesas; los congresistas proponen y aprueban leyes de todo tipo y fines, sin evidencia o sustento técnico, científico.

Como periodista, luego como académico, consultor y ahora nuevamente en el periodismo me encuentro siempre con esta pregunta: ¿Por qué los gobernantes y los expertos no se entienden? ¿Es un asunto de entendimiento o de desconfianza? Y con seguridad esas no son las únicas razones, lo peor es que esas preguntas no encuentran respuesta o atención.

“El cortoplacismo y la desconfianza impiden una cooperación crucial”, es una de las respuestas con las que me pude encontrar; y para ejemplo, la pandemia, que exige respuestas, decisiones inmediatas y claves, y en esa incomunicación y abismo entre los políticos y científicos afloran tensiones y cuentas pendientes entre ambos lados.

"El día a día los supera", “no hay asesores científicos y los pocos asesores técnicos no son tomados en cuenta”, “los asesores técnicos y sobre todo los políticos se eligen por ser ideológicamente cercanos o miembros partidarios”; “los informes acaban en el cajón de escritorio o en un archivo”. Son solo algunos de los comentarios de los técnicos y científicos que aún quedan o pasaron por el sector público.

Y la brecha entre ciencia y política sigue incrementándose, a esto se suma también en pandemia la urgente necesidad de comunicar temas o mejor dicho despejar dudas como ¿mutación, variante o segunda cepa?, ¿rebrote o segunda ola?, ¿cuándo llegarán las vacunas?, ¿cuándo empezará la vacunación? Tanto que anunciar, pero al hacerlo sin evidencia o asesoría científica sólida se dejan más dudas que certezas, más desconfianza no solo en la gestión de gobierno, sino en la propia ciencia, dejando el campo libre e impune a grupos que viralizan noticias falsas como los antivacunas.

Imagen: www.desmotivaciones.es

POLÍTICOS VS CIENTÍFICOS: Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible, los políticos por hacer imposible lo posible.

¿Qué pasa en la fallida relación ciencia y política?

A continuación, algunas situaciones evidentes:

1) El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Concytec) por ley es el máximo organismo del Perú en el tema, pero duele reconocerlo, no lo es en la realidad. “De las 25 funciones establecidas en la ley, solo 3 se cumplen” lo reconoció hace unos días Benjamín Marticorena, titular del mencionado ente rector nacional.

2) Además de no existir o ser poquísimos los asesores técnicos o científicos en el gobierno, se suele contratar asesores no solo con sesgos políticos, sino también sectorial (predominan los abogados y los economistas). Y sí, entre los científicos también hay sesgos.

3) En la fallida relación ciencia y política, los científicos suelen pecar de soberbia y los políticos de desconfianza.

4) Existe una distorsionada y hasta perversa asociación mental respecto a los científicos como “teóricos”; y en oposición, los economistas como “pragmáticos”.

5) Esto último también sucede en la percepción que los científicos “puros” tienen de los científicos sociales (subestimando o cuestionando el valor y el rol que cumple lo social como ciencia).

¿Por dónde empezar?

Primero, las políticas públicas, las decisiones de gobierno y la aprobación de leyes deben hacerse sobre la base de evidencia y sustento científico, y del otro lado, los técnicos y científicos que participen en la asesoría de políticos y de gobierno no deben caer en la soberbia intelectual y el sesgo sectorial. Científicos y políticos caen por defecto en una visión unidimensional e insuficiente cuando se enfrentan a problemas sociales que son complejos y multidimensionales.

Segundo, en ninguna circunstancia la ciencia debe politizarse. La asesoría científica no puede ser partidarizada, se tendría que pasar de asesorar en el Congreso a un partido o partidos por separado, a bancadas multipartidarias sobre temas centrales de ciencia logrando consensos, es decir, no una bancada, sino bancadas por la ciencia.

Y tercero, claro que es importante hablar y discutir sobre crear o no un Ministerio de la Ciencia, una Agencia o Secretaría de Ciencia y Tecnología; más presupuesto para la investigación, mejores condiciones salariales, laborales, de infraestructura para los científicos, becas para maestrías y doctorados, evitar fuga de talentos o repatriación de los mismos; pero eso es solo una parte del problema en el Perú, es decir tratar sobre Políticas de Ciencia, lo cual no es suficiente, se tiene que pasar a un enfoque de cómo llevar la ciencia a la política, donde además de lograr que las decisiones de gobierno se hagan sobre la base de evidencia también se fomente una cultura científica en las autoridades, congresistas, políticas y la ciudadanía en general.

Lo que se trata entonces es que la comunidad científica y los políticos construyan espacios de encuentro, de confianza y puentes para reducir urgentemente las brechas entre ellos.





Escrito por

Herless Alvarez Bazán

Periodista de ciencia y política. Runner de caminos nuevos o no transitados


Publicado en

ConCIENCIA

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