Hace unas semanas las redes sociales se conmocionaron con otro catastrófico incendio forestal en la amazonia brasilera. La noticia se hizo viral como el fuego que devoró en el pasado abril la emblemática catedral de Nuestra Señora en la ciudad de París, Francia. Influencers internacionales y nacionales de toda especie (artistas, cantantes, deportistas, estrellas y estrellados de internet) postearon o publicaron videos convirtiendo en tendencia mundial el hashtag #PrayForAmazonas (Reza por el Amazonas).

Millones de likes, retwits o reproducciones de publicaciones en Instagram, Facebook y demás corrieron por unas semanas en las redes sociales como huayco en verano hasta diluirse a la fecha como río costeño en invierno, es decir, río seco. 

Sin ánimo de analizar o comentar sobre la inevitable levedad del juego de pantallas en que se han convertido las redes sociales a través de lo que publican sus influencers sobre catástrofes ecológicas, el motivo es otro, hablar de lo que hizo una influencer y sus seguidores en redes sociales aquí en Perú quienes no necesitaron de un fósforo para provocar un incendio, ni tampoco hacerlo en el bosque amazónico peruano.

Bastó solo con un post en Instagram sobre un “nuevo” atractivo natural para los limeños para que una masa de más de 5 mil personas arrase en un fin de semana con el ecosistema frágil de loma de Paraíso, en el distrito de Villa María del Triunfo, como si los problemas de invasiones y tráfico de tierras que viene afectando al sitio natural no fuera suficiente para ponerlo en vías de extinción.

Todo empezó cuando una joven influencer en Instagram publicó en su cuenta dos fotografías sobre las esculturas la “Cara de Inca” y el “Cisne” en la cima de un cerro en medio de una impresionante vista de nubes y puesta del sol, señalando que correspondía al Apu Sicay ubicado en la loma de Paraíso, distrito de Villa María del Triunfo. 

Sus miles de seguidores empezaron a compartir la publicación no solo en Instagram sino en las demás redes sociales. Luego, una página en Facebook denominada “Apu Siqay” y la web “Viajar me hace feliz” (aunque esa felicidad sea a costa de la infelicidad de la naturaleza) continuaron con la promoción llegando a titularla como “la nueva maravilla de Lima ¿quieres conocerla?”

Las fotos que encendieron las redes sociales

Fuente: viajar me hace feliz, web

Está bien que la vieja frase “una imagen vale más que mil palabras” sea un referente trillado, pero en materia de promoción turística responsable no se puede dejar a las fotos que lo digan todo o mejor dicho, que no digan cosas esenciales, por ejemplo, que las susodichas esculturas no se encuentran en las Lomas de Paraíso y el ingreso no es por el circuito ecoturístico local. Tampoco se puede obviar indicaciones sobre el acceso (sin guías u orientadores), que no hay servicios higiénicos, no hay señalización ni recomendaciones sobre la seguridad para el visitante, más aún si la zona presenta problemas de invasiones y tráfico de tierras. 

Y un “pequeño” gran detalle, que esas fotos no corresponden a la actual temporada donde hay ausencia de sol, abundante neblina, llovizna y un cielo gris color de panza de burro limeño, sino que son tomas que solo se pueden hacer en verano. Así que la muchedumbre que va por su selfie o fotografía Kodak, NO VA A SALIR.

Ante esta promoción irresponsable de un sitio “turístico” que no está preparado y publicidad errónea de cómo llegar a él, las lomas de Paraíso y su circuito a cargo de la Asociación Circuito Ecoturístico Lomas de Paraíso, un grupo de pobladores y voluntarios que con su propio esfuerzo y recursos protegen, conservan y orientan grupos de visitantes entre 15 y 40 personas por vez fueron rebasados en un fin de semana por más de 5 mil visitantes. El resultado: graves impactos negativos al ecosistema de lomas por turismo masivo que no respetó los senderos dañando irreparablemente el suelo frágil y la flora de lomas, montones de basura, ruido, vandalismo y perturbación de fauna. Es decir: UN DESASTRE.

Fuente: asociación circuito ecoturístico lomas de paraíso, Facebook

Si bien, los responsables de este despropósito ante los reclamos de los defensores de las Lomas de Paraíso y otras organizaciones relacionadas con la conservación eliminaron lo que publicaron y corrigieron la información de que la Cara del Inca y el Cisne no se encuentran y tampoco se ingresa por el circuito ecoturístico de Lomas de Paraíso, las tardías aclaraciones no sirvieron para reparar el daño hecho. Es más, la influencer que inició el problema al ser cuestionada vía telefónica por lo que hizo pidió disculpas y se justificó diciendo que “solo quería ayudar a promocionar el sitio y que lamentablemente publicó fotos sin haber ido nunca al lugar, ni tener datos esenciales para visitarlo”.

Es más, las “nuevas maravillas” de Lima la Cara del Inca y el Cisne tampoco se salvaron del descontrol y la barbarie de las visitas masivas. Caos y congestión del camino hacia el lugar, gente tomándose fotos sobre las esculturas, motos y autos transitando en medio de personas compitiendo por su foto o selfie. La irresponsable promoción ahora pide turismo responsable.

Fuente: apu siqay Facebook

Faltando aún un poco más de un mes para terminar la temporada de lomas, los defensores locales de Paraíso han tenido que suspender sus actividades hasta nuevo aviso, mientras se realiza la limpieza, reparación del circuito y sobre todo reorganización de la actividad turística para que este daño no vuelva a producirse.

Fuente: asociación circuito ecoturístico lomas de paraíso, Facebook

Lo que sucedió en las lomas de Paraíso no es un caso aislado, tampoco es plena responsabilidad de una joven influencer, seguidores y promotores de turismo irresponsable, también contribuyen con su cuota Asociaciones, ONG, Proyectos, municipalidades, entidades públicas, agencias de viajes u operadores turísticos formales e informales que incentivan el turismo en lugares (no solo las lomas, sino también sitios paisajísticos, arqueológicos, rurales, etc) sin tener las condiciones (acceso, instalaciones, servicios, recursos humanos capacitados y suficientes) y la capacidad organizativa para operar turismo de manera planificada y gestionada.

Y el problema no ha terminado, la promoción irresponsable continúa

Fuente: radio capital web

Sin embargo, mientras nuestros numerosos y diversos sitios turísticos en Lima y en todo el Perú cuenten primero con las condiciones para ofertar un producto turístico y luego sean publicitados y promocionados responsablemente (algún día) no queda otra que antes de dar a conocer un lugar, mínimo se consideren los siguientes aspectos:

Anoten influencers:

- Tener claro ¿el por qué? y ¿el para qué? publico una foto o subo un video sobre un sitio natural o cultural. Porque quiero más likes, más seguidores o para que la gente conozca el lugar, comprenda su valor e importancia y así contribuir a la conservación.

- No publicar fotos o difundir videos de lugares que no se hayan visitado.

- Además de la foto del sitio, el selfie o el video que me dará más likes o seguidores, la publicidad o promoción responsable tiene que dejar bien claro la ubicación correcta y cómo llegar al lugar, la seguridad del visitante y del sitio, el contacto para contratar el servicio de guía turístico o de orientador local (asociaciones defensoras de las lomas).

- Recomendar solo sitios que tengan condiciones y facilidades para la visita turística (accesibilidad, ruta implementada y señalizada, servicios higiénicos y complementarios).

- Señalar las medidas de protección y conservación del lugar: no dejar basura en el sitio, no ir con mascotas, respetar el sendero establecido, no hacer ruido para no perturbar a la fauna, no arrancar flora y plantas.

- Y sobre todo fomentar el pago de entrada, la contratación de servicios como el de orientadores locales y otros complementarios, porque además de generar ingresos a las poblaciones locales, la conservación de la naturaleza se hace con dinero, no es gratis.